Morir para Vivir para Servir

0
709

“Morir para vivir”. Hay tantas expresiones empleadas por los santos, acaryas y avatares, pero para mí estas tres palabras han tenido el efecto más pragmático y potente. Srila Bhakti Raksaka Sridhara Maharaja tomó prestada la expresión “morir para vivir” del filósofo alemán Georg Hegel para transmitir un punto importante y urgente: para vivir en la realidad absoluta que debemos dejar nuestro ego muere.
Srila Sridhara Maharaja asimilado la idea de la muerte del ego tan profundamente en su vida que él fue capaz de tomar unas cuantas palabras sucintas de un filósofo y poner de manifiesto su implicación más profunda. Tengo que admitir que en un principio, y con cierta ironía, el concepto de la muerte para vivir me atrajo debido a mi pasado identidad punk rock. Cuando leí la explicación de las palabras de Sridhara Maharaja me parecieron que representa la antítesis de la existencia de la corriente principal, en el que uno promueve una idea convencional del mismo. También me di cuenta de estas palabras tan imprescindible para la vida espiritual. Yo pensé: “Sí! Esta idea es fundamental para mí entender y para aferrarse. “Sin embargo, más que iluminar el profundo principio de la muerte del ego que todos genuinas tradiciones espirituales defienden, Srila Sridhara Swami se extiende la idea de destacar el sendero del bhakti. La verdadera humildad es el fundamento de toda práctica espiritual seria y se define como la ausencia del espíritu de disfrute. El ego disfruta es la raíz del orgullo y la arrogancia y eclipsa a nuestro estado natural de la modestia. La muerte del ego, sin embargo, a su paso se abre el camino de acceso a la vida eterna. La realidad última es sublime y hermoso, así como eterno y dinámico. Hay un movimiento que experimenta el alma llamada divina lila o juego, que se compone de la danza y el canto en la unión con Dios.
Nuestra existencia en la actualidad, sin embargo, parece laborioso cuando se trata de perseguir activamente a la muerte del ego. Ego define nuestra existencia temporal. Es esta falsa identidad que se ha cimentado en nuestra vida la conciencia después de la vida. Y que, bueno, no es tan fácil de sacudir. Percibimos que la identidad falsa de ser nuestra “esencia”. Es el “yo” que pensamos que somos y el “quién” que otros afirman que seamos. Sin embargo, para los practicantes espirituales, sadhakas, es este falso sentido de sí mismo que necesita ser conquistado, y esa batalla es brutal. El ego muere poco a poco, a través de la deconstrucción pieza por pieza, y tortuosamente por lo que para la mayoría de nosotros. Pero, como sabemos, si buscamos activamente la muerte del ego de una manera espiritualmente progresiva o no, la muerte física nos perseguir con vehemencia. El cuerpo y la mente poco a poco nos traicionan y nos avergüenzan, ya que están a la altura de nuestras expectativas y, finalmente, se deterioran con el tiempo. La verdad, como se dijo en el Vedanta es que siempre habrá sufrimiento, no importa qué tan cómodo se puede parecer que en este mundo temporal. El sufrimiento es inherente a nuestra existencia. Sin embargo, el coche que tenemos que seguir la vida con fervor y dedicación a pesar de su farol y todos sus placeres concomitantes y dolor revela un deseo intrínseco de un ser divino y una existencia eterna.
La vida de un sadhaka tiene únicamente en cuenta en “la mano de Dios”, y aunque devotos pueden sufrir y, a veces, aparentemente más que los no practicantes-es esta aplicación progresiva y la aceptación de la muerte del ego que se desarrolla en la felicidad eterna. Es la vida de uno como un sadhaka que une lo efímero con la eternidad. Es una vida que no acaba de morir, sino también sobre la vida en servicio. Muerte Ego señala el comienzo de la vida real, ya que es en ese estado que el espíritu de disfrute egoísta se sustituye por uno que sirve.
El tema de la gran Srimad-Bhagavatam, en sus términos más básicos, es la muerte del ego. El gran rey y protagonista aceptaron su destino de ser condenado a morir en siete días, y pasó los últimos momentos de la vida escuchar sobre su amado Krishna, mientras que voluntariamente renunciar a su identidad mundana por la de un siervo. Metafóricamente hablando, sus últimos siete días representan para los lectores de la inminente muerte del yo temporal. Porque así como el rey, en uno de los siete días de una semana determinada también vamos a morir.
El ego de la porción es la puerta de entrada a bhava, genuina emoción espiritual. Cuanto más se desarrolla el ego de servir en esta vida, en la próxima vida o la siguiente o tal vez mucho, mucho después de eso, bhava se desarrollará. Bhava es el ingrediente por el cual tenemos acceso a nuestro ego espiritual, nuestra identidad eterna. Bhava es la sustancia de la vida real para el grave sadhaka donde se encuentra la entrada de svarupa-sakti, la potencia divina que los nacimientos nuestra forma espiritual. En ese momento ganamos ganamos ingreso por trance en el terreno de juego divino.
No importa si somos pecadores, sadhakas o santas. Este cuerpo, en la medida en que se identifican con él, significa la muerte. Grandes o pequeños, mata a todos. Nos arrulla dormidos a nuestra realidad eterna interior y nos sorprende despierta con una pesadilla. Sin embargo, a nuestro alcance en estos momentos es la posibilidad de vivir en seva. Es en ese estado de existencia que podemos navegar tanto en el mundo de la divina y temporal. En la medida en que usamos nuestra mente y el cuerpo para servir a la materia, estamos muertos, sin embargo, en la medida en que los usamos para servir a la causa absoluta, vivimos. Vivir para servir es el compañero de morir para vivir. Ellos van muy bien juntos.
Fuente