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HENRY DAVID THOREAU

Escrito por: Hinduwisdom.info
Sabado, 14 de noviembre de 2009

Henry David Thoreau (1817-1862) filósofo americano, unitario, critico social, trascendentalista y escritor. Fue Ralph Waldo Emerson quien despertó en él un verdadero entusiasmo por India.
La fuerza de los Upanishads que heredó Thoreau surgió en Walden e inspiró no solo a aquellos que promovieron el movimiento sindical británico, sino a todos los que lo leen hoy. Serpenteando en el noreste de Massachusetts, su reverencial mirada externa se posó sobre Walden Pond.
Él frecuentemente se sumergió en el agua ---La metáfora es clara--- las sabias enseñanzas del Gita son las purificadoras de la mente: “por un esfuerzo consciente de la mente, podemos estar separados de las acciones y de sus consecuencias; y todas las cosas, tanto las buenas como las malas, pasan por nosotros como un torrente”.
Él había encontrado su Ganga (Ganges) secreto. Viviendo a través de este e intentando “practicar fielmente el yoga” durante los dos años de su estadía en Walden, escribió:
En la mañana baño mi intelecto en la estupenda y cosmogónica filosofía del Bhagavat Geeta, desde cuya composición han transcurrido los años de los dioses, y en comparación con el cual nuestro mundo moderno y su literatura parecen insignificantes y triviales;
y dudo que esa filosofía no se refiera a un estado previo de existencia, tan remota es su sublimidad de nuestras concepciones. Dejo el libro y voy a mi pozo por agua y ¡oh! Ahí encuentro al sirviente de Brahmin, sacerdote de Brahma, y Vishnu e Indra, quien todavía se sienta en su templo en el río Ganga a leer los Vedas o mora en la raíz de un árbol con su corteza y el jarro---de agua. Encuentro a su sirviente que viene a sacar agua para su maestro, y nuestros baldes rechinan juntos en el mismo pozo. El agua pura de Walden se mezcla con el agua sagrada de Ganga (Ganges).”
En Walden el puso el Bhagavad Gita a prueba, mientras le demostraba a su generación que “el dinero no es necesario para comprar lo que necesita el alma.”
(Fuente: The Writings of Henry D. Thoreau - Walden 1989. Princeton Univ. Press. p 298 and How Vedanta Came to the West - By Swami Tathagatananda - swaveda.com).
En la década de 1840 Thoreau descubrió India, así se sostuvo su entusiasmo por la filosofía de India. Desde 1849 hasta 1854, él pidió prestado un gran número de escrituras indias de la biblioteca de la Universidad de Harvard, y en el año 1855 cuando su amigo ingles Thomas Chilmondeley le envió un regalo de 44 libros orientales que contenía títulos como el Rig Veda Samhita, y Mandukya Upanishads, los Vishnu Puranas, los institutos de Manu, el Bhagavad Gita y el Bhagavata Purana etc.
En la contemplación India él encontró “un maravilloso poder de abstracción” y poderes mentales que podían retirarlo de las preocupaciones del mundo empírico para calmar la mente y liberarla de distracciones.
“Los extractos de los Vedas que he leído caen sobre mí como la luz de una lumbrera superior y más pura, que describe un curso más elevado hacia un estrato más puro. Se eleva sobre mí como la luna llena después de que las estrellas han salido, vadeando a través de algunos estratos lejanos en el cielo.”
(Fuente: Commentaries on the Vedas, The Upanishads & the Bhagavad Gita - By Sri Chinmoy Aum Publications. 1996. p 26).
“Siempre que he leído alguna parte de los Vedas, he sentido que una luz sobrenatural y desconocida me iluminaba. En la magnífica enseñanza de los Vedas no hay ningún toque de sectarismo. Es de todas las épocas, climas y nacionalidades y es el camino real para el logro de grandes conocimientos. Cuando estoy en esto, siento que estoy bajo el cielo estrellado de una noche de verano.”
(Fuente: The Hindu Mind: Fundamentals of Hindu Religion and Philosophy for All Ages - By Bansi Pandit B & V Enterprises 1996. p 307)
“Yo le diría a los lectores de las escrituras, si desean un buen libro, lean el Bhagavad Gita… traducido por Charles Wilkins. Merece ser leído con reverencia hasta por los Yankees…” Aparte del Bhagavad Gita, nuestro Shakespeare a veces parece juvenilmente verde… Ex oriente lux todavía puede ser el lema de los estudiosos, para el mundo occidental no ha salido de oriente, toda la luz que está destinada a salir.”
En su libro Walden, Thoreau contiene referencias explícitas a las escrituras de India como:
“Cuán admirable es el Bhagavat Geeta, más que todas las ruinas de oriente.”
(Fuente: The Writings of Henry D. Thoreau - Walden 1989. Princeton Univ. Press. p 57)
Thoreau describió el cristianismo como “radical” a causa de su “moralidad pura”, en contraste con la “intelectualidad pura” del hinduismo.
(Fuente: A Week on the Concord and Merrimack Rivers - By Henry David Thoreau p 109 – 111).
“Los Vedas contienen un relato de sensible Dios.” “La veneración en la que se mantienen los Vedas es en sí una hazaña. Su código abrazó la vida moral entera de los hindús y en tal caso no hay otra verdad a parte de la sinceridad. La verdad hace referencia al interior del corazón del hombre, no a cualquier estándar exterior.
Thoreau, cómo otros trascendentalistas tuvo tiempo y una mentalidad católica que lo llevaron al estudio de las religiones de India. Desde el principio estaba desilusionado de la organización del cristianismo (nunca fue a la iglesia) y como Emerson mostró gran interés en el hinduismo y su filosofía. En comparación con el judaísmo, Thoreau lo encontró superior en muchos aspectos. El siguiente pasaje demuestra el desencanto de Thoreau con el judaísmo y su amor por el hinduismo: en 1853 escribió:
“Los hinduistas son los religiosos más serenos y pensativos, aún más que los Hebreos. Quizás ellos tienen el conocimiento más puro, independiente e impersonal de Dios. Sus libros religiosos describen, primero, un acceso curioso e inquisitivo y, a su vez, un acceso contemplativo de Dios y hacia Dios; la Biblia Hebrea describe un retorno de consciencia, de arrepentimiento personal. Arrepentimiento no es el camino más libre ni justo de llegar a Dios. Un hombre sabio prescinde con arrepentimiento. Esto es chocante y apasionado. Aunque seas el más pecador de todos, Dios prefiere que te acerques a Él de una forma pensativa, no penitente. Solo olvidándote de ti mismo es como tú puedes acercarte a Él. La calma y la gentileza con la que los filósofos hinduistas abordan y discuten temas prohibidos es realmente admirable”
Thoreau piensa que el concepto cristiano e hinduista acerca del “Hombre” es diametralmente opuesto uno del otro; el primero ve al hombre como un pecador nacido, mientras que el segundo lo lleva a ser potencialmente divino. El alto concepto de hombre consagrado en el Hinduismo atrajo totalmente a Thoreau. Alabando tal concepto el escribe: “En la escritura Hindú el concepto de hombre es muy ilimitado y sublime. En ningún lugar hay una concepción tan elevada acerca de su destino. Al fin y al cabo él en sí mismo esta perdido en Brahma ‘El Hombre Divino’.”
Thoreau –su distanciamiento filosófico, su odio hacia el materialismo, su sociedad, su renunciación y austeridad en el yoga, su falta de ambición, su amor a la soledad, su excesivo amor a la naturaleza, resulto ser la causa para que él no cooperara con un gobierno en el que él no estaba de acuerdo y por esto fue visto y tratado por los demás como un malentendido. Además, él fue vegetariano, no fumaba y no tomaba ninguna bebida alcohólica. El se mantuvo soltero durante toda su vida, recorrió cientos de millas, evito las posadas, prefería dormir en los ferrocarriles, nunca votó y nunca fue a la iglesia, su inspiración espiritual surgió al tener contacto con las escrituras Hindúes, como el Bhagavad-Gita y las leyes del Manu, viviendo en una vida extremadamente frugal y Espartana.
La influencia del Hinduismo hizo de Thoreau un Yogui.
(Fuente: “Escrituras Hindúes y americanos Trascendentalitas”, por Umesh Patri. P. 98-240. E “India y su gente”, por Swami Abhedananda p.235-236)
Henry David Thoreau estuvo deslumbrado por los textos espirituales de la India, especialmente con el Bhagavad-Gita. El mantenía una copia del Gita en su cabina de Walden Pond, y afirmó nostálgicamente que “en raras ocasiones, incluso yo soy un yogui.”
(Fuente: “Temor al Yoga”, por Robert Love.- Revista Periodística de Columbia-Diciembre de 2006)
“En las escrituras Hindúes el concepto de hombre es muy ilimitado y sublime. En ningún lugar hay una concepción tan elevada acerca de su destino. Al fin y al cabo él en sí mismo esta perdido en Brahma ‘El Hombre Divino’… En ningún lugar hay tal magnitud sobre esta concepción, no la hay… La indistinción de su teogonía implica una sublime verdad”
El uso que Thoreau le dio a las escrituras Índicas en Walden es mucho más importante que su uso de la Biblia. El se refiere al Bhagavad-Gita, al Harivamsa, a los Vedas, al Vishnu Purana, Pilpay (cuyas fábulas forman la Hitopadesa) y Calidasa. Thoreau se acopla con India por sus propios propósitos. Es, por ejemplo, en el espíritu del mito Índico que Thoreau escribe el fantástico pasaje conectando Walden con el Ganga y Concord con India, y es en el espíritu de la India en que Thoreau escribió, o incluyó, la historia de “el artista de Kuru”.
El 6 de Agosto de 1841 el escribió en su diario que:
“Yo no puedo leer una oración de los libros de los Hindúes sin que este elevado sobre la meseta de los Ghauts. Esto tiene una especie de ritmo, como el sonido del viento en el desierto, como la corriente en el Ganga (Ganges) y parece ser tan superior al criticismo como los montes Himmaleh. Incluso a estas alturas, sin haberse gastado por el tiempo, con una nativa e inherente dignidad, hace ver a la lengua Inglesa tan insignificante ante el Sánscrito.”
(Fuente: “India en la mente americana”, por B.G. Gokhale, p. 22-27).
Incluso siguió un estilo de vida Hindú.
“Estaba en condiciones en que, principalmente, debía vivir del arroz, quien amaba tanto la filosofía de la India”
(Fuente: “Filosofía del Hinduismo” – Una introducción, por T.C. Universal Galav Ciencia-Religión. ISBN: 0964237709 p 18).
En sus pensamientos trascendentales, el mundo estaba conglomerado en una gran y Divina familia. El encontró al lado de su estanque Walden (Walden pond) “el sirviente del Brahmin, sacerdote de Brahma, Visnu e Indra, quien todavía está sentado en su Templo en el Ganga leyendo los Vedas… “los cubos” se mueven juntos en el mismo pozo. El agua pura es Walden mezclado con el agua sagrada del Ganga.”
Thoreau, el Sabio Concorde, dijo: “El Vedanta enseña como ‘abandonando los ritos religiosos’ el devoto puede obtener la purificación de la mente.” Y también dijo: “Una oración del Gita es totalmente preferible al Estado de Massachusetts”.
(Fuente: “El Bhagavad-Gita: Un libro sagrado para traducir y para comentar”, por Sachindra K. Majumdar Asian Humanities Press. 1991. p 5.)
“El lector un puede plantear en ninguna parte ni en una región más grande, más pura o más geniales de pensamiento que en el Bhagavad-Gita. La cordura y sublimidad del Gita ha impresionado incluso las mentes de soldados y de comerciantes.”
El también admitió que: “La religión y filosofía de los Hebreos son los de una tribu salvaje y ruda, queriendo obtener la forma civilizada, los refinamientos intelectuales y la sutilidad de la cultura Védica.”
Las lecturas de Thoreau sobre la literatura de la India y los Vedas fue extensiva, el realmente las tomó en serio.
(Fuente: “Los secretos de las enseñanzas de los Vedas. Las respuestas del Oriente a los Misterios de la Vida”, por Stephen Knapp volume one. p 22).
Al igual que Emerson, el sabio Concord, Thoreau, también estaba profundamente imbuido de las sublimes enseñanzas del Vedanta.
(Fuente: “India y su gente”, por By Swami Abhedananda p.235-236).
Especialmente, el estuvo atraído por los elementos del Yoga en el Smriti Manu. Thoreau se embarco en su “Experimento Walden” en el espíritu indio. En una carta escrita a HG O Blake en 1849, señaló:
“Libre en este mundo como los pájaros en el aire, desprendido de todo tipo de cadenas, aquellos que han practicado el yoga se reúnen en el brahmán el fruto de algunas de sus obras y trabajos. Dependen de él, rudo y descuidado como yo, estoy dispuesto a practicar el yoga fielmente. Este Yogui, absorto en la contemplación, en su grado contribuye a la creación; el respira un perfume divino y celestial, él escucha cosas maravillosas. Formas divinas lo atraviesan sin que lo destrocen y él se va, actúa como animando la materia original. Hasta cierto punto, y en raras ocasiones, incluso yo soy un yogui.”
(Fuente: “Ilustración Oriental: El Encuentro entre Asia y el pensamiento de Occidente”, por J. J. Clarke p. 86-87. Y: “Escrituras Hindúes y americanos Trascendentalitas”, por Umesh Patri. P. 98-240).
Junto con Emerson, el publicó ensayos sobre escrituras Hindúes en una revista llamada “The Dial”.
Thoreau rindió un ardiente homenaje al Gita y la filosofía de la India en una semana sobre los ríos Concord y Merrimack:
“La mayoría de los libros pertenecen solo a las casas y a las calles…pero esto… dirige lo que es lo más profundo y lo más perdurable en el hombre…Su verdad nos habla constantemente a nuestra experiencia. [Las Oraciones del Manu] son una paz con la profundidad y la serenidad, yo estoy seguro de que ellos tendrán un lugar muy significativo, siempre que haya un cielo para ponerlos a prueba…”

 
 
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