Remordimiento de conciencia

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Aquellos que se embarcan en el viaje hacia la trascendencia es valiente. Se esfuerzan por la pureza en un mundo de degradación, se abrazan entre sencillez materialismo rampante, y cultivar la abnegación en una atmósfera cargada de explotación. Cualquier persona que va en contra de tal manera audaz, sin duda, se le enfrenta con la tentación, la duda, el ridículo y los momentos de debilidad. Detrás de los altos ideales y expectativas de cualquier tradición religiosa o espiritual, se encuentra el aspirante relativamente frágil y débil. Los deslices y errores son de esperar en el camino de la vida de cualquier ser humano, y los espiritistas no son una excepción. Escrituras están repletas de relatos de los aspirantes espirituales que fueron víctimas de la gran carga de materiales.
A nadie le gusta ser un hipócrita, y una brecha entre lo ideal y lo real, naturalmente, genera sentimientos de frustración, culpa y remordimiento. Este es un fenómeno interesante. Sin un sentido de culpa o vergüenza una faltará el impulso necesario para mejorar. Por lo general, gravitan hacia una vida de la justificación, en el que se consuelan en su posición comprometida y aceptar sus debilidades sin ningún plan concreto para superarlos. Por otra parte, una sobredosis de culpabilidad se vuelve muy debilitante. Por lo general conduce a la depresión, la desesperanza y un complejo de inferioridad en que el aspirante se siente impotente para mejorar. A menudo acaban llevando una vida moderada y aislada, distanciándose de las personas y situaciones que les recuerdan sus defectos. Para evitar los dos extremos malsanos de la justificación y la desesperanza, tenemos que manejar una cantidad saludable y equilibrada de la culpa para crear cambios positivos.
¿Cómo podemos apoyar a los que aspiramos en contra de las probabilidades de ser bueno y noble, pero que fallan a veces? ¿Cómo podemos transformar la culpa en el crecimiento? ¿Cómo podemos asegurar a las personas a permanecer determinado y nunca darse por vencido? Los antiguos maestros hincapié en el principio de guhyam Akhyati prcchati: discutir abiertamente los desafíos uno con un amigo. En primer lugar, nos libera de la ansiedad y la sensación de hipocresía. La honestidad puede calmar nuestra conciencia y llevar una inmediata sensación de alivio. En segundo lugar, se crea una oportunidad de recibir valiosos consejos, retroalimentación y apoyo. Incluso si ofrecen palabras que hemos escuchado antes, todavía puede afectar nuestras vidas de una manera significativa. En tercer lugar, y podría decirse que es más importante, hay un reconocimiento divino y testimonio de este cambio. Humildemente admitir las deficiencias de uno es una manifestación de un deseo genuino y sincero de mejorar. Esa exhibición de humildad es recompensado con una gran fuerza interior y determinación. A través del intercambio honesto, se puede hacer frente a sus desafíos y emerger con mayor entusiasmo y madurez para seguir adelante. Es bueno hablar.

ESCRITO POR Sutapa DAS PARA SUTAPAMONK.BLOGSPOT.COM