Responsabilidad social

0
589

Como ahora miro nuestra situación, distingo tres ámbitos principales en los que la vida humana participa. Uno que yo llamo el dominio trascendente, que es el ámbito de la aspiración a la espiritualidad contemplativa clásica. El segundo es el ámbito social, que incluye nuestras relaciones interpersonales, así como nuestras instituciones políticas, sociales y económicas. Y el tercero es el dominio natural, que incluye nuestros cuerpos físicos, otros seres sintientes, y el medio ambiente natural. Desde mi perspectiva actual, una espiritualidad que privilegia lo trascendente y devalúa los dominios sociales y naturales, o en el mejor de los ve como escalones para la realización, no es suficiente para nuestras necesidades actuales. Esta orientación ha llevado a una fuerte división de funciones que pone en riesgo nuestro futuro. Por una parte, las actividades de otoño espiritualidad contemplativa a los virtuosos “espirituales”, los contemplativos, místicos y yoguis, que aspiran a trascender el mundo y expresar su compasión sólo guiar a otros a la altura que ellos mismos han alcanzado. Por otro lado, el volante del futuro de la humanidad se coloca solamente en manos de los políticos, expertos en desarrollo, tecnócratas, y los magnates corporativos, que son generalmente impulsados ​​por la ambición personal, el pragmatismo fuera de lugar, y la visión de túnel de conocimientos técnicos. Esta división también abre las puertas de influencia sobre las instituciones comunales de dogmáticos y fundamentalistas religiosos.
Como yo lo veo, nuestro futuro colectivo requiere que la moda un tipo integral de la espiritualidad que puede superar los tres dominios de la vida humana. Esto implicaría embarcarse en una nueva trayectoria. La búsqueda espiritual, desde la antigüedad hasta el presente, se ha movido principalmente por una pista ascendente: una que lleva de la oscuridad a la luz, de lo condicionado a lo incondicionado, de la mortalidad a la inmortalidad. Nuestra tarea de hoy, a mi entender, es complementar el movimiento espiritual ascendente con un movimiento descendente, un gesto de amor y de gracia que fluye hacia abajo desde las alturas de la realización en los valles de nuestra vida cotidiana.
Fuente: Ven. Bhikkhu Bodhi, salvando lo espiritual y lo mundano: un viaje hacia una nueva comprensión, Parábola, Primavera 2013.

ESCRITO POR EL EDITOR